Sala Abierta de Lectura Tandil
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Fundamentos

Una Persona Alfabetizada

Es practicante de la cultura escrita.

Es un lector e intérprete crítico  de los  medios de comunicación

Hace oír su propia voz.

Escucha las otras voces.

Es un ciudadano conciente del poder del lenguaje.

Fundamentos (*):

La Sala Abierta de Lectura hace suyo el ideario universal de Educación Básica para Todos (EPT) cuyas metas fueron enunciados en la declaración de Jomtiem en 1990. Esta declaración comprometía a los gobiernos de los países firmantes a alcanzar en el plazo de 10 años la alfabetización básica de todos los niños. Esas metas aun permanecen incumplidas y los plazos a nivel mundial se amplían constantemente.

Por otro lado adhiere al  concepto de aprendizaje permanente e intergeneracional a fin de concretar comunidades de aprendizaje.

El proyecto institucional rescata los principios fundamentales de dichas propuestas completándolos desde otras posturas conceptuales y traza sus líneas de acción en  función de sus objetivos .

Estos principios son:

1.-Se considera que alfabetizar es mucho más que la adquisición de una técnica de codificación/decodificación, pues implica incluir a niños, jóvenes y adultos en la cultura de lo escrito. La cultura escrita es fuente primaria e instrumento básico de información y herramienta indispensable para participar socialmente o construir intersubjetividades (D. Goldin, 1999).  El proceso de alfabetización implica el dominio progresivo del sistema de representación, como vía de acceso a la cultura escrita, como proceso que trasciende  la adquisición del sistema notacional (“código gráfico”) y supone ingresar en el mundo de los libros, de la textualidad y la intertextualidad. Alfabetizar es formar a niños, jóvenes y adultos como:

“…practicantes activos de la cultura escrita, como intérpretes críticos de los mensajes de los medios de comunicación, como personas capaces de hacer oír públicamente su voz en los diversos contextos en los que se desempeñan y dispuestas a escuchar las voces de los otros, como ciudadanos conscientes de que el lenguaje no es ajeno al poder y de que el mayor o menos prestigio adjudicado a los usos y formas lingüísticos propios de un grupo social está relacionado con la posición más o menos favorecida de este grupo en la sociedad”(1).

Por lo tanto, la alfabetización tiene una dimensión política y dada la centralidad de la cultura escrita en el mundo contemporáneo, todo aquel que no esté alfabetizado estará fuera del mundo.
La lectura y la escritura tienen poder de liberación pues permiten, por un lado, transformar la propia realidad, la propia condición de existencia, y por otro, cuestionar el poder hegemónico. “Cuando se lee se empieza a dejar de ser sometido, lo liberador es la postura del lector”(2).

En el aprendizaje  y la práctica de la lectura, la escritura y la oralidad  están los cimientos de una formación en y para la ciudadanía, así como de la capacidad intelectual y colectiva para transformar la realidad y mejorar la calidad de vida de los individuos y de la comunidad.

2.-Las necesidades de aprendizaje se inician en el nacimiento y se mantienen durante toda la vida, sin límites de edad, y son válidas tanto para niños y niñas, como para jóvenes y adultos.

3.-El aprendizaje permanente e  intergeneracional es esencial para el desarrollo comunitario y social. Se considera que cada persona es, a la vez, un educando y potencialmente, un educador. De esta forma, la comunidad de enseñantes y aprendientes se va ampliando en forma ininterrumpida.

En este proceso, se reconoce la importancia fundamental e insoslayable de los mediadores,y se identifican como tales a bibliotecarios, animadoras a la lectura, madres y padres, docentes del sistema educativo, trabajadores sociales, profesores, capacitadores, etc.

 Estos mediadores, que funcionan como interpretantes, y no meros informantes, de la comunidad letrada, hacen presentes propiedades de los objetos culturales que no son observables en el objeto mismo sin ayuda externa. Por ello, el mero contacto con los objetos culturales (libro, biblioteca, lápiz, papel, arte, teatro, expresiones humorísticas,música, etc.) se considera una condición necesaria para la alfabetización pero,  igualmente relevante es el contacto con “otros” en los procesos de aprendizaje. Las intervenciones de “otros” propician procesos inter-psicológicos que posteriormente son internalizados. Esta intervención de los mediadores es  un mecanismo privilegiado que conduce a  aprendizajes que por sí solos, los niños o jóvenes no hubieran podido realizar.

Cualquier persona que ejerza este oficio de poner al niño en contacto con el libro y favorezca sus aprendizajes es considerado un mediador. Lograr este acercamiento a muchos y diferentes libros y textos y despertar el interés por la lectura no es tarea fácil, ni de un solo día, ni el producto de una sola actividad, ni el oficio de un solo mediador, ni la responsabilidad de un solo nivel del Sistema Educativo. Se construye desde que el niño nace y durante toda la vida.

La existencia de libros, las oportunidades de lectura y el rol del mediador no son pues, condiciones técnicas, estrictamente pedagógicas para lograr una alfabetización de calidad; son cuestiones políticas y fundamentalmente de prácticas políticas.

    Es en este contexto -de alfabetización con criterio amplio- que los mediadores, pertenecientes o no al sistema educativo, deben ser capaces de analizar la calidad de la propia alfabetización y la de los alumnos o mediados preguntándose cuáles son los criterios a los cuáles se adhiere y la política (también de criterio amplio) que guía el trabajo de alfabetización que se realiza.

 Se necesita lucidez política para reflexionar críticamente acerca de los hechos cotidianos que se producen como mediadores en el proceso de alfabetización.  No se trata ya de que niños, jóvenes y adultos aprendan a leer y desarrollen las competencias necesarias para ello. Se trata de que niños jóvenes y adultos  se incorporen a la comunidad de los letrados  ya que interpretar y producir textos no sólo es una forma de repensar el mundo y reorganizar el pensamiento, sino un derecho  legítimo y una responsabilidad que el futuro ciudadano habrá de seguir ejercitando si quiere hacer efectiva la libertad que los gobiernos democráticos proclaman pero que muchos  de ellos  no pueden ejercer .

De ahí que la Capacitación de docentes y mediadores en general deba ocupar y ocupe un lugar central en la realización de cualquier proyecto que aspire a incluir a los excluidos culturales y a formar niños y jóvenes lectores y escritores críticos y autónomos.

¿Cuándo y cómo este proceso de construcción de la alfabetización o el desarrollo de las competencias lectoras y escritoras se produce? ¿Cuáles son los mediadores intervinientes en el proceso?

Cuando el maestro lee a sus alumnos libros de cuentos y de historias; descubre ante ellos la voz  distinta del poeta, el asombro de un viajero, la rigurosidad del sabio, la sabiduría y el humor de las coplas y refranes populares, el ingenio de las adivinanzas y trabalenguas. Cuando incentiva el cambio de opiniones, la defensa de las mismas ante posibles discrepancias, está, además,  permitiendo que cada uno haga oir su palabra  y escuche al otro que lo contradice o lo completa .Cuando pone en sus manos libros, diarios y revistas, instrucciones y prospectos, afiches y propagandas, historietas de aventuras o de humor; le propone escribir cartas, historias, anuncios, propagandas y folletos; jugar con crucigramas, inventar significados para palabras desconocidas, titular noticias, construir epígrafes etc., está despertando el gusto por la lectura y la escritura .Y si además las lecturas y escrituras tienen sentido porque son parte de un proyecto que ellos mismos aceptan, construyen discuten y desarrollan, estas prácticas se vuelven altamente significativas pues responden a propósitos semejantes a los que tiene un adulto cuando lee o escribe.

 Cuando el bibliotecario, sobre todo el que media en instituciones ubicadas en lugares aislados o con usuarios de escasos recursos, recomienda libros, busca espacios y tiempo para leer a otros, ofrece la posibilidad de intercambiar y confrontar ideas surgidas de la lectura, de un video o una película, incentiva la comunicación de los lectores y permite que ellos se acerquen a los libros, los hojeen y recién después elijan ... ese bibliotecario está cumpliendo su función de mediador.

Cuando la familia narra a los más chicos historias de sus vidas o de sus antepasados. Cuando  destina un tiempo para leer cuentos, viajes y poesías, analizar libros que varios de la familia ya han leído, discutir ideas o hechos de la comunidad,  programas de televisión y discursos de candidatos políticos; leer las cartas o el correo electrónico de quienes están lejos... Esa familia se constituye en el mediador que contribuye a la formación de  futuros lectores y a la alfabetización de criterio amplio.

La primera infancia es el momento clave en el contacto con el lenguaje oral, los libros y los otros aportes culturales. La  familia se vuelve sensible en esta etapa de la crianza de los nuevos miembros. El contacto de la madre con el  recién nacido no puede reducirse al contacto físico y a la alimentación sino que incluye el habla, el juego oral, la lectura y el acercamiento a los libros, la narración de lo que hay, lo que existe, lo ocurrido y el porvenir. La primera infancia requiere de los hermanos mayores, los abuelos y de cualquiera que quede al cuidado del niño cuando cuando los progenitores deben procurar el sostenimiento del hogar.

4.-Aunque el principio anterior establece que la institución escolar no es la única encargada de la educación y reconoce y reafirma la importancia de otras instancias e instituciones informales para producir aprendizajes, es claro que la escuela y la biblioteca no se encuentran al mismo nivel que el resto de los mediadores. Tienen mayor responsabilidad y especificidad en cuanto a los aprendizajes que promueven en torno a las prácticas de lectura, escritura y oralidad. Por ello se considera una acción insoslayable de la institución escolar establecer redes y alianzas con otras escuelas, bibliotecas e instituciones promoviendo las prácticas del lenguaje.

5.-La educación deja de estar centrada en la enseñanza, para estarlo en el aprendizaje que “para ser tal, debe ser significativo para quien aprende, conectándose con sus intereses, necesidades, conocimientos y experiencias previas, y motivar  a continuar aprendiendo” (Torres, 1999).

Sin embargo la importancia del aprendizaje es similar a la importancia de la enseñanza. Dada la complejidad de las prácticas del lenguaje, de la adquisición del sistema alfabético como representación y de la interacción requerida para el aprendizaje, es necesaria una intervención deliberada, planificada y ejecutada intencionalmente para que niños, jóvenes y adultos accedan a esas prácticas y puedan, de esta manera, formar parte de la cultura letrada. Pensar este aprendizaje y sus logros impone definir el tipo de “enseñanza” o intervención necesaria para ello.

6.- “Los individuos y los grupos son diferentes entre sí y tienen, por tanto, necesidades de aprendizaje diferentes. Y la comunidad tiene sus propias instituciones, agentes y redes se enseñanza y aprendizaje operando formal e informalmente” (Torres, 1999). Es necesario integrar “comunidades de aprendizaje” que se apropien del problema de la falta de calidad de la alfabetización que impide la inclusión  de los jóvenes y adultos en la comunidad letrada. “El concepto de comunidad de aprendizaje(3)” […] no se identifica con los modelos o enfoques de educación comunitaria que se ven a sí mismos como modelos endógenos, autogenerados, cerrados, sin vínculos con el exterior, ajenos a la política educativa e incluso opuestos o contestatarios al accionar del Estado. Se trata expresamente de una propuesta de política educativa y de una estrategia de cambio educativo que parte del nivel local, adopta una visión integral y sistémica de lo educativo cuyo eje es el aprendizaje ( y la enseñanza) de las prácticas  del lenguaje e implica  concertación y alianzas operativas y estratégicas con todos los estamentos de la comunidad.

Cualquier diccionario define ”comunidad” como”propiedad del común, propio de todos.//.común de algún pueblo, provincia o reino”. Y,¿qué es lo común en la comunidad de aprendizaje que se intenta construir?

Todas las personas participantes de la Sala Abierta de Lectura, en mayor o menor grado de conciencia, en mayor o menor grado de compromiso y de responsabilidad, otorgan una valoración especial a ser ciudadanos de la cultura escrita, a ejercer las prácticas de lectura y escritura; en definitiva, a ejercer el derecho a la alfabetización. En alguna medida, aunque sea en forma intuitiva, los miembros de esta comunidad comparten y visualizan el problema como importante, realizan acciones relacionadas con su solución y enfatizan la necesidad de constituir una comunidad de lectores y escritores. Por lo tanto esa comunidad de aprendizaje tiene la particularidad de ser una comunidad letrada y ello implica conformar: “una colectividad de lectores y escritores en el marco de la cual (niños, jóvenes y adultos) puedan desplegar sus propias posibilidades y avanzar como intérpretes y productores de textos, de tal modo que leer se transforme en una ocupación predilecta y en un valioso instrumento de resolución de problemas, que la escritura sea utilizada como medio de comunicación, como instrumento de reflexión sobre el propio conocimiento, como herramienta válida para intervenir en la vida ciudadana” (Prediseños, 593)(4).

7.-Las prácticas sociales de oralidad, lectura y escritura están inequitativamente  distribuidas en la sociedad. La escuela es la institución que se hace cargo de una distribución más igualitaria pues para algunos niños y jóvenes ella es la única oportunidad de estar en contacto con bienes culturales e ingresar a la cultura letrada. Las Bibliotecas generalmente acompañan este proceso aunque,  históricamente, ha sido el lugar al que acuden los ya letrados, los usuarios del lenguaje y la franja etaria de niños y jóvenes, hasta hace unos pocos años , era atendida escasamente por ellas.

La Sala Abierta de Lectura infantil y juvenil, acompaña a la escuela y a otras  bibliotecas  de la comunidad en este intento de distribución equitativa. Los servicios y proyectos especiales que ella ofrece son prueba de ello: acceso libre a la consulta y la lectura, Valijas Viajeras para padres docentes y estudiantes,  Plan Ciudadano de Lectura, Proyecto Pampares, Concurso de Informe Investigativos, Bibliomóvil en parajes rurales y barrios suburbanos. A ello se le agrega la dedicación  especial a los niños y jóvenes con el objetivo, de fuerte impronta institucional, de contribuir a la alfabetización de calidad de las generaciones jóvenes.

 

* Cómo si la lectura y escritura fueran un juego de postas y relevos el texto que sigue da cuenta del sustento teórico de la Sala de Lectura y está integrado por: Informe de Evaluación del Proyecto Pampas, palabras de apertura de diversos encuentros de actualización y capacitación realizados por la Sala y la bibliografía de cabecera que se cita a continuación:

  1. MONTES, Graciela, “Para desmontar el pensamiento hegemónico hace falta leer”,en Novedades Educativas nº 133, 2002.
  2. Fundación Kellogg. Documentos de difusión de la iniciativa Comunidad de Aprendizaje, cuya autora es Rosa María Torres.
  3. Idem 2.
  4. LERNER, Delia; RODRÍGUEZ, M. E.; CASTEDO, M.; LEVY, H., y otros, “Prácticas del lenguaje”, en Prediseño Curricular de EGB 1 y EGB 2. Dirección de Currículo. Dirección de Planeamiento. Secretaría de Educación. Ciudad de Buenos Aires. 1999.
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